Thursday, November 29, 2007

Cosas que se le ocurren a uno leyendo a…

…Honoré de Balzac, que en medio de una novela llamada La búsqueda del absoluto, y pareciendo ocupado con asuntos de dinero e intrigas se entretiene de repente cuatro páginas en describir los pormenores del enamoramiento de una mujer coja, las variaciones que esa cojera introduce en el equilibrio de la pareja o los encantos indecibles del amor de las feas, leyendo, digo, a esta apisonadora literaria que en principio está, en cuanto a sutilezas sentimentales, muy lejos del cinismo geométrico de Laclos, de la soberbia impostación de las falsas cartas portuguesas de Guilleragues o de ese momento perfecto de libertinaje que es Sin futuro de Vivant Denon, está uno tentado de concluir que la literatura francesa no es otra cosa que una ininterrumpida, vivaz y brillantísima conversación galante.

Pero para que la frase valga siquiera como boutade habrá que dedicar un momento a examinar cómo son, en Francia, las conversaciones galantes. Roxanne no le pide al hermoso Christian palabras inflamadas de pasión, ni bellas metáforas ni halagos refinados o abruptamente carnales: le pide conceptos. Quiere escuchar de sus labios distinciones inéditas, paradojas, definiciones, casuísticas detalladas, correspondencias tan evidentes como ignoradas; quiere desmenuzar, escudriñar, clasificar los infinitos matices del sentimiento, quiere saber siempre un poco más de él, que le hagan saber, que le enseñen lo que no sabe aún.

Precisamente porque se toman en serio el ejercicio de amar, y porque quieren extraerle todo el jugo, los franceses de las novelas nunca parecen hartarse de investigarlo. Si vamos a dedicar nuestra vida a la persecución de algo, al menos entendámoslo bien, deben haberse dicho. Cualquier criadita analfabeta que aparezca durante un par de renglones en un novelón de Giono o en un pasaje de Diderot le puede dar lecciones en la materia a todas las condesas rusas, magas argentinas o señoritas inglesas de provincia que pueblan de amores defectuosos nuestro poco racional imaginario.

Y cómo intimidan esas mujeres francesas. Cuando Carrie Bradshaw se entrevista en París con la primera mujer de su artista ruso (una inverosímilmente perfecta Carole Bouquet) no es el total dominio de los recursos técnicos de la belleza, la combinación exacta de pose, dicción y arreglo lo que la aterroriza: eso lo puede tener ella también, en su propio estilo. Es la constatación de que después de cinco años escribiendo ingeniosidades sobre relaciones en el NYT ha llegado al planeta Kriptón del ingenio galante, que sus hallazgos no son aquí más que lugares comunes.

Por no hablar del detallado y exigente conocimiento de la vertiente gimnástica. Amar a una francesa, concluyo, debe ser agotador.

Wednesday, November 21, 2007

In concert


Primer pase:
Moondance, de Van Morrison
Feeling Good, de Michael Bublé
It's not unusual, de Tom Jones
Segundo pase:
Space Oddity, de David Bowie
Angie, de los Rolling Stones
She moved through the fair, tradicional irlandesa
Try a little tenderness, de Otis Redding
La canción del trabajo, de Raphael
Guitarra, bajo, batería, teclados, saxo y trombón de varas: Free Soul Band
Additional vocals: Ana
Groupies: Myriam y Valle (en la imagen), Patricia
Crooner todoterreno: Nonwriter, su seguro servidor e inconstante bloguero

Tuesday, November 13, 2007

Obligación

Me entero, leyendo aquí, de una noticia poco difundida. Javier Caraballo la comenta también, insistiendo en el espeso silencio sobre un episodio bastante bochornoso de censura.

Por lo que pueda valer traigo aquí la cosa, y mi apoyo al profesor estúpidamente censurado. Vale ya de estas gilipolleces, por favor.

Monday, November 05, 2007

No estaba muerto...

... que estaba de parranda, lerelelele. Pues eso, que la ausencia prolongada no se debe a nada chungo, sino a que ando preparando una fiesta y no he tenido más trabajo en mi vida.

Así que hala, a seguir bien.