Tuesday, October 23, 2007

Eso que llaman valor

Estas palabras de Arcadi:

En este vídeo destaca el desentendimiento del muchacho que contempla de reojo la escena, por si alguna hostia acabara correspondiéndole. Parece un cobarde, desde luego, pero lo que hay dentro sólo él lo sabe. Probablemente no pensó que media España (entre ella sus parientes, sus amigos, y tal vez su novia) estaría opinando ahora sobre su valor. El criminal tampoco pensó que acabaría en la cárcel. Las cámaras de seguridad que tanto disgustan a la izquierda orwelliana. A mi juicio, confortablemente sentado frente a un cielo que se abre con un excelente buen gusto, administrada una rebanada de pan recién horneado con aceite de Nicolás y otra untada con mantequilla y mermelada de albaricoque, bebido a grandes sorbos plácidos el primer nespresso y ya pensando en el segundo, cuando llegue mi mujer de sus primeras labores, en mi opinión, sostengo, dada una escena así, hay que levantarse e ir hacia el criminal resignada, inexorablemente, pensando en el marrón que a uno le ha caído, en la mala suerte, en por qué me apresté a correr si el tren ya se iba, en que quizá lleve una navaja y preparándolo, y al fin como un toro ciego que no tiene más remedio que embestir y embiste.

Eso mismo, exactamente, he pensado yo esta mañana, pero ¿cómo decirlo? sin el tonito y sin tantas mermeladas. Y mucho más preocupado por lo que a mi juicio más importa: ¿habría sido capaz? (tiendo a pensar que el valor es una cuestión meramente física, me imagino que me quedaría congelado, pero no he tenido ocasión de probar).

5 Comments:

Blogger lola said...

"sin el tonito y sin tantas mermeladas", qué bueno...

El tema es de calado. Hannah Arendt dice que lo que está en juego en el deber moral (intervenir, en este caso) es el personal e intransferible "cómo vivir con uno mismo el resto de su vida". Por tanto, habrá unos segundos de congelación física, pero habrá el, en parte cálculo cerebral, de estar cargándote una vida digna de por vida si te quedas de brazos cruzados, lo cual puede dar alas, o no, a una inflamación física.

Tremendo, tremendo. Porque, además, se juega a todo o nada en unos pocos segundos. La peor, y quizá la más probable, la salida cómica, la tercera vía: intervenir pero flojito, un si es no es.

Lola

11:43 AM  
Blogger E. G-Máiquez said...

Vine a decir lo mismo que Lola. "y sin tantas mermeladas" es un epigrama estupendo.

12:56 PM  
Anonymous Alberich el Negro said...

No me cabe duda: estoy seguro de que me habría levantado. Claro, que medir 1,90, ser joven y pesar 100 kilos le da a uno algo más de empaque y valor en estos casos. De hecho, me temo que el tiparraco del móvil no habría actuado como lo hizo si el agredido hubiera sido un hombre.

Luego está también el carácter, la mala leche que cada uno tiene. La mía es suficiente como para explotar en estas situaciones y no pensar demasiado en las consecuencias. Y lo digo con conocimiento de causa, porque me ha pasado en otras ocasiones (no una, ni dos, sino más). Lo más reciente: un intento de atraco a mi mujer y a mí, al salir de un cajero: el pollo salió escaldado. El problema fue que nadie, absolutamente nadie de los que pasaban por allí hizo nada por ayudarme para llamar a la policía. Finalmente tuve que optar entre dejar libre al atracador, arrastrarlo hasta la comisaría más próxima o llevármelo a casa. Como lo cuento.

Pero es que, además, las escenas del vídeo son tan intolerables, tan repugnantes, tan hirientes, tan injustas, tan inhumanas al fin y al cabo, que no comprendo cómo se puede permanecer impasible ante tanta injusticia y violencia. Ni siquiera habría hecho falta que el "mutis por el foro" se hubiera encarado violentamente al tiparraco del móvil. ¿No habría bastado, al menos, para intentar reducir su violencia con haber intentado llamarle la atención para persuadirle?

Saludos (entristecidos e indignados) desde el Nibelheim.

2:09 PM  
Blogger Alberich el Negro said...

Vean ustedes, aquí (http://video.publico.es/videos/0/1937) una breve semblanza del noble personaje que protagoniza el lamentable episodio que ha dado pie a este post. ¡Todo un ejemplo de las virtudes cívicas!

SDEN.

2:11 PM  
Blogger Diarios de Rayuela said...

Querido Ignacio, acabo de leer tu post y justo lo hago cuando en mi bitácora he colgado una reflexión parecida sobre el asunto. No lo tomes por plagio sino por coincidencia de preocupaciones. Es difícil saber cómo reaccionaríamos cada uno de nosotros en tal circunstancia. Pero no hace falta situarnos en situaciones tan extremas para evaluar nuestra capacidad para la defensa de las libertades o de la justicia. La omisión está demasiado presente en nuestras vidas ante el montón de retos con que el acontecer diario nos pone a prueba.
Un abrazo.

1:42 PM  

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