Sunday, September 09, 2007

Homenaje, claro


A toro pasado, mirando a una carrera completa, a los aficionados nos entra el empeño de encontrar cuál ha sido el gran momento, la plenitud, la sazón de un cantante. Y no es raro que nos vayamos cada vez más atrás, a la voz más fresca y las condiciones físicas más poderosas. No es el único criterio, hay cosas que sólo vienen con la edad y la experiencia, pero en cualquier caso, y hablando ya de Luciano Pavarotti, qué gozoso pasmo debieron sentir los afortunados que estuvieron aquel día de 1967 en La Scala.

3 Comments:

Blogger T said...

Y eso que Karajan le llamaron de todo menos bonito por su arriesgada decisión de llamarlo para sustituir ¡nada menos! que a Bergonzi. Entendían los aficionados que aquel tenor casi desconocido no tenía categoría para acompañar a Leontyne Price, Fiorenza Cossotto y Nicolai Ghiaurov.

9:13 AM  
Blogger Paolo said...

En el caso de Pavarotti hay que irse atrás, sí. Hasta finales de los 70 casi todo es un prodigio, pero luego le dio por otellos, radameses, payasos y rústicos en borrico y se chafó. Más tarde todavía, con la tenorada pop de los 90, se volvió irrecuperable, casi un pornógrafo de la voz.

12:41 PM  
Anonymous Alberich el Negro said...

Un poco exagerado, ¿no Paolo? Cantar esa horrible canción titulada Caruso o acompañar a Bon Jovi y a otros poperos no es precisamente el colmo del buen gusto canoro; pero de ahí a decir que la voz del Big estaba chafada y era irrecuperable por entonces e incluso ya desde los ochenta... Ahora bien, tienes razón: lo cierto es que hay que remontarse hasta la década de los 70 y primeros 80 para encontrarse con lo mejor del modenés. Por cierto, ¿vaya Ingemisco, eh?
Saludos desde el Nibelheim.

9:58 PM  

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