Friday, September 07, 2007

¿Depresión?

Escribe Joaquín Guimbau, un corresponsal de Arcadi Espada:

Ni tú sostienes lo que dices, al menos no hasta las últimas consecuencias. El Hombre, dices, es un ser biológico esencialmente igual a cualquier otro animal, es el resultado de la Evolución y el producto de una combinación de genes. Si así fuera, en pura teoría un superordenador- que contuviera los datos de todos los genes de un sujeto concreto y de las interrelaciones que existen entre ellos y de sus miles de posibilidades de expresión fenotípica- que además valorara cualquier agente ambiental capaz de de interferir sobre los genes, en pura teoría, te decía, te digo, la supermáquina podría predecir la conducta de ese hombre en cada una de las situaciones concretas en que se viera envuelto. Podría decir por ejemplo, serás nacionalista y pederasta o padecerás depresión mayor y te suicidarás si no encuentras un psiquiatra que te recete neurolépticos o serás infiel a tu mujer porque tu Naturaleza excluye la monogamia. Serás todo eso o parte de eso independientemente de tu voluntad o de la teoría que construyas para justificar tus actos. En último término no difieres de otros seres vivos, ni siquiera de los seres no vivos, eres un cúmulo de moléculas y tus posibilidades de acción y reacción son muy numerosas, casi infinitas pero absolutamente predecibles. En resumen tú y tus teorías sois producto de tu frágil cerebro y estas aquí defendiéndolas como defenderías lo contrario si alguna otra molécula se hubiera añadido a la coctelera donde se gestó tu cerebro ya gastado.

¿Cómo puedes creer algo semejante y no deprimirte profundamente
?

Creo que es una inquietud común a muchos. Y es una inquietud que no comparto, que nunca he compartido. Soy una estructura biológica fabulosamente refinada y compleja, capaz de hazañas tan increíbles como, sin ir más lejos, escribir este post. Las posibilidades de acción, las variantes que me ofrece mi existencia son tan maravillosamente diversas y ramificadas que sería necesaria una máquina imaginaria, inconcebiblemente sofisticada y seguramente imposible de construir, una máquina que de existir sustituiría con eficacia al dios personal, omnisciente y todopoderoso en que creen algunos, para predecir mi conducta (para predecir la conducta de un perro bastan unos días de observación, un lápiz y un cuaderno de anillas).

Esencialmente igual a un animal: ¿qué quiere decir eso? Los garabatos que un niño hace con los plastidecor son esencialmente iguales a las Meninas, pigmentos dispuestos con intención representativa sobre una superficie plana. Pertenezco al mismo tipo de existencia que las amebas y los elefantes, pero soy infinitamente más complicado, interesante, capaz.

¿Dónde está la miseria, dónde la depresión?

10 Comments:

Blogger Francisco Sianes said...

En que, siguiendo esa hipótesis -para mí, incuestionable: lo contrario carece de toda lógica- toda tu vida está completamente determinada. Eres el personaje de una película que no conoce el guión que le han escrito. Y esta constatación es para algunos depresiva; para otros, sin embargo, es indiferente o incluso liberadora.

¿De qué dependen estas tres respuestas? De la misma salsa de genes y circunstancias exógenas que lo explican todo.

Quiero decir: que hay tanta justificación para el lamento, la indiferencia o el júbilo como para ser rubio, castaño o moreno. No hay elección.

"Felices los felices", que decía Borges.

Un cordial saludo.

2:10 PM  
Blogger Er Opi said...

Y además, no creo que tenga demasiado sentido: una máquina tal debería saber exactamente todo lo que va a ocurrir también en su entorno constantemente para saber cómo le va a afectar. Es decir, debería conocer al Universo completo desde el comienzo para poder predecir con tanto detalle. La máquina sería omnisciente.

Creo que le gustará esto, por cierto:

http://www.microsiervos.com/archivo/mundoreal/antibiblioteca.html

Abrazos,

Er Opi.

11:16 PM  
Blogger Er Opi said...

Además, en plazos de esa longitud creo que es imposible la predicción según la física cuántica. Pero aquí hablo totalmente de oidas, tengo pendiente el meterme en ese mundo aún, que me da bastante respeto. A lo mejor Simpson puede comentar algo.

Abrazos,

Er Opi.

1:13 PM  
Blogger Ignacio said...

Los enfoques que comentas vienen a ser otra manera de decir lo que a mí me interesa más de este tipo de cuestiones: que a partir de ciertas magnitudes una diferencia cuantitativa pasa a ser cualitativa, y el mantener la disyuntiva de sí-no (o de cero-uno) es una falacia.

La filosofía quiere respuestas netas, pero la ciencia no para de dibujar zonas de transición. Nada más neto que estar vivo o muerto, ¿no? Pues cuéntaselo a un biólogo, que te describirá estados límite hasta hartarte.

En lo que nos ocupa, no se trata de decir si somos seres libres o determinados: todo es determinado, y lo que importa es el grado relativo de libertad. Digo yo...

1:44 PM  
Blogger lola said...

Independientemente del grado de libertad, la pregunta clave es libertad para qué (con permiso de Lenin). Y, allí, en el fondo, los caminos que se bifurcan son los de la moral, en donde la física cuántica no tiene nada que decir. Y, o bien se trata de estériles pseudoproblemas fruto de las trampas del lenguaje, o topamos con algún problemilla serio de inmanencia/trascendencia.

No digo que crea en dios ni que ande deprimida por su ausencia. Sólo pongo de manifiesto que es ahí -y sólo ahí- donde, a mí, me duele. Y, curiosamente, el problema del mal sigue siendo el que no queda para nada resuelto desde posiciones creyentes. Es "El problema", lo mires por donde lo mires.


Lola

12:12 PM  
Blogger Francisco Sianes said...

Precisamente es eso lo que deprime a los "deprimibles": la constatación de que la libertad es una ficción. Una "trampa del lenguaje", como dice Lola.

Por cierto, Lola: ¿qué quiere decir con "el mal"? ¿Cómo lo definiría? Y, ¿dónde está el problema?

Un cordial saludo.

12:49 PM  
Blogger Ignacio said...

Está claro que los problemas metafísicos se engarzan por el rabo como las cerezas, pero prefiero dejar el de la moral y el mal para otro momento.

Quería comentar, sobre la determinación, que ésta debería preocupar más que a nadie a los creyentes: si hay un dios omnisciente que contempla nuestras existencias desde fuera del tiempo, entonces sí que no hay libertad que valga.

Los católicos lo resuelven, como tantas contradicciones, por decreto: dios lo sabe todo y somos libres, y no se hable más. Siempre me he preguntado cómo se las arreglan.

1:57 PM  
Blogger lola said...

Francisco, en términos humanos el mal está en el "Non serviam", en la falta de límites; en política, por ejemplo, que es dónde más me interesa, el mal radica en hacer saltar todo límite, empezando por el legal (sigo a Arendt con su "anillo de hierro" totalitario, en donde no hay fronteras y los hombres se convierten en masa apiñada, en un espacio amorfo dispuesto para el exterminio).

El problema transcurre por el archiconocido "si Dios no existe ¿todo está permitido?".

En todo caso, sólo quería poner de manifiesto que yo (de manera si se quiere muy subjetiva) sólo me doy de bruces con Dios (o su ausencia) ahí.

Un saludo cordial también.

Lola

6:14 PM  
Anonymous Anonymous said...

¿Me llamaban? ;-)

Dejando a un lado lo que uno piense caso de que fuera cierta, la hipótesis mecanicista implícita en ese comentario no sólo nunca se ha demostrado como cierta, sino que a día de hoy más bien parece ser falsa. El determinismo se quedó viejo hace ya un siglo.

CS

7:25 PM  
Blogger Portorosa said...

Eso iba a decir yo, o algo parecido: el determinismo biológico es casi unánimemente criticado por la ciencia, sin por ello recurrir, por supuesto a almas, dioses, espíritus ni nada parecido; simplemente, las cosas no funcionan así.

Un saludo.

11:27 AM  

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