Thursday, September 27, 2007

A desarrollar

Mi desacuerdo con Chesterton se puede resumir en que estoy seguro de que tendría problemas para condenar a ETA.

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Wednesday, September 26, 2007

Patria

Si usted, amigo lector, considera que España es una entidad real, y además independiente de nuestras voluntades, y además digna de ser defendida (esto es, si usted, lector amigo, es un patriota español), ¿qué le parecería peor, que España se rompiera o que dejara de existir integrándose en algo mayor?

Razone la respuesta, si no es molestia. Aquí lo único que importa son los porqués.
Añado, a la vista de los matices de los comentarios, nueva pregunta: ¿creen que se puede dañar o favorecer a España sin dañar o favorecer a los españoles?

Sunday, September 09, 2007

A vueltas con la moral

En una deslavazada discusión sobre esa nueva asignatura que a algunos preocupa tanto se ha visto necesario deslindar la moral pública (pretendidamente compartida) de las morales privadas, y en ese deslinde me he dado cuenta de que, saliéndome ya del tema, encuentro necesario afinar.

La moral pública, por su lado, parece que se deja delimitar bien. Es la que atañe a los actos que afectan al común. Entran en este bloque las obligaciones cívicas, el respeto a las leyes, el pago de impuestos... y los casos en que, aun interesando sólo a sujetos privados, se lesionan derechos.

Serían de moral privada los asuntos que se dirimen entre individuos y en los que, al no lesionarse derechos, la sociedad en conjunto no tendría por qué entrometerse. Una mujer que engaña a su marido, un padre que arbitrariamente privilegia a unos hijos frente a otros, un amigo que traiciona una confidencia… nos merecen normalmente un juicio moral negativo, pero sería disparatado pretender que la ley los persiguiera o que la sociedad en general los castigara.

Habrá franjas de duda entre ambos, sobre las que se podrá litigar interminablemente (¿es privado o público el aborto?), pero el concepto común a todos, la regla de oro es que está mal lo que daña a otros.

Ahora bien, hay otros asuntos más privados aún que sólo atañen a cada uno. Y la pregunta es, ¿son, pueden ser objeto de juicio moral? Una persona puede dedicar su vida al placer o al estudio, esforzarse día a día en mejorar o dejar pasar los días en serena contemplación, trabajar su cuerpo hasta convertirlo en una máquina de eficiencia máxima, drogarse hasta las cejas, practicar un régimen estrictamente vegetariano, ceñirse escrupulosamente al código de honor del Club de los Alces, ponerse metas y no hacer nada por alcanzarlas, poner todo su afán en los avatares de un equipo de fútbol, comportarse de manera que el daño causado por su vida al medio ambiente sea mínimo…

¿Podemos juzgar sobre votos privados, prácticas sexuales o afanes de aparentar? La respuesta correcta es que no, que allá cada cual. Y sin embargo, todos tenemos algo que decir sobre los demás: que tire la primera piedra quien nunca haya tirado una piedra. A mí me parece inaudito que a los cristianos les importe con quién y cómo folla uno, pero lo cierto es que no me faltan opiniones análogas (si bien no tan vehementes y empeñadas): me parece lamentable que haya quien no lea nunca un libro, encuentro estúpido el culto al cuerpo o la histeria por la alimentación y considero que una vida dedicada al consumo de heroína es un triste desperdicio. Lo de menos es que haya derecho o no a imponer esos juicios (que no, que claro que no) o a expresarlos (que es cuestión de educación y respeto). Lo que importa es que esos juicios se dan.

¿Hay entonces una moral que va más allá de las relaciones entre sujetos? ¿hay un criterio moral distinto del daño causado a otros? La cabeza me dice que no, y sin embargo…

Homenaje, claro


A toro pasado, mirando a una carrera completa, a los aficionados nos entra el empeño de encontrar cuál ha sido el gran momento, la plenitud, la sazón de un cantante. Y no es raro que nos vayamos cada vez más atrás, a la voz más fresca y las condiciones físicas más poderosas. No es el único criterio, hay cosas que sólo vienen con la edad y la experiencia, pero en cualquier caso, y hablando ya de Luciano Pavarotti, qué gozoso pasmo debieron sentir los afortunados que estuvieron aquel día de 1967 en La Scala.

Friday, September 07, 2007

¿Depresión?

Escribe Joaquín Guimbau, un corresponsal de Arcadi Espada:

Ni tú sostienes lo que dices, al menos no hasta las últimas consecuencias. El Hombre, dices, es un ser biológico esencialmente igual a cualquier otro animal, es el resultado de la Evolución y el producto de una combinación de genes. Si así fuera, en pura teoría un superordenador- que contuviera los datos de todos los genes de un sujeto concreto y de las interrelaciones que existen entre ellos y de sus miles de posibilidades de expresión fenotípica- que además valorara cualquier agente ambiental capaz de de interferir sobre los genes, en pura teoría, te decía, te digo, la supermáquina podría predecir la conducta de ese hombre en cada una de las situaciones concretas en que se viera envuelto. Podría decir por ejemplo, serás nacionalista y pederasta o padecerás depresión mayor y te suicidarás si no encuentras un psiquiatra que te recete neurolépticos o serás infiel a tu mujer porque tu Naturaleza excluye la monogamia. Serás todo eso o parte de eso independientemente de tu voluntad o de la teoría que construyas para justificar tus actos. En último término no difieres de otros seres vivos, ni siquiera de los seres no vivos, eres un cúmulo de moléculas y tus posibilidades de acción y reacción son muy numerosas, casi infinitas pero absolutamente predecibles. En resumen tú y tus teorías sois producto de tu frágil cerebro y estas aquí defendiéndolas como defenderías lo contrario si alguna otra molécula se hubiera añadido a la coctelera donde se gestó tu cerebro ya gastado.

¿Cómo puedes creer algo semejante y no deprimirte profundamente
?

Creo que es una inquietud común a muchos. Y es una inquietud que no comparto, que nunca he compartido. Soy una estructura biológica fabulosamente refinada y compleja, capaz de hazañas tan increíbles como, sin ir más lejos, escribir este post. Las posibilidades de acción, las variantes que me ofrece mi existencia son tan maravillosamente diversas y ramificadas que sería necesaria una máquina imaginaria, inconcebiblemente sofisticada y seguramente imposible de construir, una máquina que de existir sustituiría con eficacia al dios personal, omnisciente y todopoderoso en que creen algunos, para predecir mi conducta (para predecir la conducta de un perro bastan unos días de observación, un lápiz y un cuaderno de anillas).

Esencialmente igual a un animal: ¿qué quiere decir eso? Los garabatos que un niño hace con los plastidecor son esencialmente iguales a las Meninas, pigmentos dispuestos con intención representativa sobre una superficie plana. Pertenezco al mismo tipo de existencia que las amebas y los elefantes, pero soy infinitamente más complicado, interesante, capaz.

¿Dónde está la miseria, dónde la depresión?

Tuesday, September 04, 2007

Sigo ordenando

No ha podido ser: el alfabeto es implacable. La maravillosa Marisa Madieri iba a reunirse en la estantería con su viudo, Claudio Magris. Primero vino a interponerse el turbio Magrinyá, y juro que me habría saltado el orden de la sexta letra en nombre del amor conyugal (qué clase de lector sin entrañas habría sido, si no). Pero ha aparecido Maeterlinck con sus abejas, y dos autores ya no me voy a saltar. Estoy seguro de que Magris, siempre tan respetuoso de las formas, lo entenderá.