Wednesday, June 20, 2007

Psicología y otras zarandajas

La taza de oro, de John Steinbeck, no es una novela lograda. Como historia de piratas no acaba de arrancar, se encuentra lastrada por una melancolía de fondo que no se lleva bien con la feroz alegría que pide el género; y tomada (por así decirlo) en serio se agota casi en el estudio de caracteres inicial. Pero en el margen que deja ese casi hay una perla digna de los mejores momentos del autor, un personaje femenino absolutamente soberbio. Morgan ha tomado Panamá y recibe, triunfador, a la belleza mítica de nombre inverosímil cuya fama le ha obsesionado. Inseguro en amores, le lanza una larga retahíla preparada de requiebros académicos, y la Santa Roja se le echa a reir en la cara:
Cuando oí hablar de usted y de sus hazañas a un lado y otro del océano, pensaba en usted, de alguna forma, como el único realista en la tierra de la vacilación. Soñaba que llegaría algún día, armado de una lujuria trascendente, muda, y que forzaría mi cuerpo con brutalidad. Ansiaba una brutalidad irracional y muda. El pensar en ello me sostenía cuando mi esposo me exhibía. Él no me amaba. Sólo le halagaba la idea de que yo le amase a él. (…)

Y anhelaba fuerza, fuerza ciega, irracional… y amor, no amor por mi alma ni por alguna supuesta belleza de mi mente, sino amor por el blanco fetiche de mi cuerpo. No deseo suavidad. Yo soy suave. Mi marido se pone lociones perfumadas en las manos antes de tocarme y tiene los dedos como gruesos caracoles mojados. Yo deseo sentir la presión de músculos duros y fuertes, el dolor delicioso de pequeñas heridas. (…)

Pensaba mucho en usted, en tiempos. Llegó a convertirse en una imagen cínica de la noche. Y ahora… me parece un charlatán, un charlatán que habla de dulzura, que usa palabras consideradas y que es bastante torpe. No me parece realista en absoluto, sino sólo un fantasioso chapucero. Desea casarse conmigo… protegerme. (…)

Los otros hombres, como usted, no decían lo que deseaban. Ellos, como usted, juzgaban necesario justificar ante sí mismos su pasión. Ellos, como usted, tenían que convencerse a sí mismos, tanto como a mí, de que me amaban. (…)

Cuando Steinbeck encuentra esa nota se me vuelve de repente un escritor muy alto, uno de esos que hacen prescindible a la mayoría. Tiene en esas ocasiones una voz profética, quintaesenciada, radical, una voz anónima a fuer de despojada que se ocupa sólo de las cosas que cuentan en última instancia. Después de leer, por ejemplo, el relato de los tres caballeros y las tres damas en Los hechos del rey Arturo (una revelación ininterrumpida, un puñado de verdades sobre hombres y mujeres, sobre la guerra, el orgullo o el paso del tiempo tan definitivas y básicas como sólo el mito puede aportar) uno se vuelve a las miserias seudonihilistas de un Houellebeq, o incluso (por tallar más alto) a las madejas minuciosa e histéricamente devanadas de Henry James y se le caen de las manos por innecesarias y banales. Gracias a dios el efecto no dura, gracias a dios no se puede vivir en esa atmósfera mucho tiempo. Nos damos cuenta de que Steinbeck ni siquiera nos gusta tanto (de que para irrespirables hay otros mucho más grandes), volvemos a otros autores que hilan más fino, nos encontramos más a gusto entre anécdotas y psicología. Hasta la próxima vez.

5 Comments:

Blogger Sartine said...

Oiga Don Nacho, ¿le he dicho ya lo que me gustan sus columnas? me ha alegrado vd. el desayuno y no digo nada más porque tiene vd. la manía de dejar la cosa suficientemente redonda.

10:39 AM  
Blogger Ignacio said...

Pues muchas gracias, don Juan; siempre he aspirado a columnista de dominical, qué profesión más regalada y agradecida.

A propósito, estoy mirando la página de sus amigos arquitectos desde mi poltrona administrativa con una cierta dosis de envidia. Son buenos los tíos, sí señor.

1:32 PM  
Blogger Sartine said...

Oiga Don Nacho, pues viniendo de Vd. el juicio es interesante, les gustará saberlo!

6:14 PM  
Anonymous martini said...

Pues la verdad, Ignacio, es que tienes derecho a soñar con una columna dominical, cuando el nivel es tan bajo en ocasiones. Y no me libro de mi misma. Por cierto, podiais dar cuenta de esas paginas de arquitectos tan interesantes.

5:50 PM  
Blogger Ignacio said...

Yo los encontré siguiendo los comentarios en la página de Sartine.

1:18 PM  

Post a Comment

<< Home