Sunday, May 06, 2007

El eterno retorno

La excusa para asomarnos una vez más a Brideshead es esta vez una alusión en The pursuit of love, la novela de Nancy Mitford que se ha editado hace poco en español. Mitford fue íntima amiga de Evelyn Waugh toda su vida (hay un epistolario largo y seguramente delicioso, que algún día haré por leer), así que hay que entender el certero puyazo como una muestra de esa mala uva que reservamos para los más queridos.

Linda Radlett vive alegremente en pecado con un crápula francés. Un día cae en la cuenta de que él es católico, y le pregunta extrañada que si su affaire no le supone ningún cargo de conciencia, si se confiesa de ello. Bah, le responde él, son pecadillos de la carne sin importancia. A ella eso le resulta rarísimo, porque:

En Inglaterra –dijo- los católicos se pasan la vida renunciando unos a otros. A veces es muy triste para ellos. Hay montones de libros ingleses que hablan sobre ello, ¿sabes?

8 Comments:

Blogger E. G-Máiquez said...

La puya tiene toda la intención y, por tanto, la gracia. Se te agradece la cita. Por mi parte, haré por leer la novela para ver cómo transcurre esa vida alegre y pecaminosa, y cómo acaba.

[A primera vista, parece que en Francia, como aquí en España, era posible ser católico inconscientemente, de nombre o de partida de bautismo, mientras que en Inglaterra, no. Ahora todo se ha uniformado mucho.]

8:49 PM  
Blogger Ignacio said...

Dos recomendaciones: la primera, leerla en inglés. No es que la traducción sea espantosa, pero hay modismos y detalles intraducibles. Yo no he tenido paciencia para buscar el original y me he arrepentido luego.

Y la segunda, que a mí me ha paliado la pérdida, hacerte con una buena biografía de la familia Mitford. Aparte de que vale la pena de por sí la historia de esas locas adorables (y rastrear el perfume que dejaron, a base sobre todo de enamorar a los autores, en esas novelas inglesas que tanto nos gustan), a mí me ha servido para reconocer el lenguaje particular de la familia: el club de los Hons (traducido en buen-fallido intento por Ísimos), o la palabra comodín del terrible tío Matthew-Lord Redesdalem, para quien todos los que le caían mal eran unos sewers (que podría equivaler, pero no, a costureras).

11:40 PM  
Anonymous Eckhart said...

Descubrí a las Mitford por una amiga común y tengo que reconocer que ha sido un encuentro adorable.

En cuanto a los católicos ingleses, sobre todo los de esa generación, hay que tener en cuenta que eran mayoritariamente conversos y éso determina muchas de sus posturas, mucho más auténticas y coherentes que las de tantos católicos viejos.

12:59 PM  
Blogger E. G-Máiquez said...

Oído cocina.

3:53 PM  
Anonymous T said...

Las Mitford deberían tener su propio museo en Inglaterra,son verdaderamente geniales y entre todas tocaron todos los palos, como quien dice.

No se si está editada y traducida en España la biografía que escribió Harold Acton, uno de los Bright Young People, la que si tengo, publicada por Lumen, es una de su hermana Diane Mosley, de Anne de Courcy y CIRCE editó la que escribió Annick Le
Floc'Hmoan sobre todas las hermanas

10:32 PM  
Blogger Ignacio said...

Harold Acton parece que es la fuente principal para el Lord Merlin de la novela.

Yo tengo otra biografía familiar muy completa y documentada, de Mary S. Lovell, que no sé si está traducida.

11:09 PM  
Blogger T said...

Hace poco, uno de mis sobrinos, en edad de ser moderno y saberlo todo, me decía que le encantaba Stella Tennant porque era una modelo distinta y se veía que era una chica especial. Le pasé la biografía de sus tías-abuelas para que viese que la Tennant, a su lado, es una chica de lo más corriente.

11:23 PM  
Anonymous Berlin Smith said...

Siempre nos quedará Graham Greene

5:13 PM  

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