Tuesday, February 27, 2007

Escribir en Internet

De vez en cuando es inevitable darle vueltas a la cuestión de cómo influye el medio en lo que uno escribe. Está, de un lado, la cuestión del soporte. Yo no escribo igual desde que uso el teclado y la pantalla; de hecho, soy ya casi incapaz de redactar más de dos párrafos seguidos en papel. La mecánica es diferente, se tiende más a dejar caer las cosas sobre la página e irlas ensamblando. Cuando no sabes cómo seguir una frase la dejas y arrancas un poco más adelante, con la tranquilidad (tonta, pero influye) de que luego bastará subir el cursor y llenar el hueco; nunca he hecho eso con un folio. También es más fácil borrar que tachar. Recuerdo un pasaje al inicio de Otchayanie en que Nabokov parodia las vacilaciones de un personaje que se sienta a escribir. Ahora todos, creo, lo hacemos así, a trompicones, dos pasos adelante y cinco atrás.

Pero yo quería fijarme más bien en el propio medio. Empecé convencido de que no, y de hecho he colgado aquí bastantes cosas que tenía escritas de antes sin que me pareciera que requerían alteración. Hay detalles menores, como la longitud de los posts, que de alguna manera se ve condicionada (aunque la verdad, yo los hago de todos los tamaños). Y hay sobre todo la cuestión de los enlaces, las imágenes, la conectividad infinita. Yo uso poco esas posibilidades, pero siempre están ahí y acaban afectando.

Me explicaré mejor con un ejemplo. En este post sobre Viena en El paseante hablo de los cantos de pájaros que oigo tendido en un parque. Hay una voz insistente y fúnebre que imagino de un cuervo o algo parecido, y me apetece introducir una alusión al Never More de Poe, pero el paréntesis se alarga y me corta la continuidad de una manera que no me convence. Nada más sencillo de arreglar: sobre parte de la frase pongo un enlace a una página con el poema. Ayer el enlace no funcionaba y lo he tenido que restaurar, pero eso (aparte de incitarnos a melancólicas reflexiones sobre la impermanencia) es lo de menos. Lo importante es que se trata de un recurso que antes no había, que cambia el modo de escribir y sobre todo el de leer (porque qué lector, por ejemplo, va a preferir continuar leyendo lo mío si le pongo delante a Poe). E implica que al pasar el texto a papel se pierdan cosas, obligando a retocar.

Las imágenes que acompañan textos no son ninguna novedad, siempre ha habido libros con ilustraciones. Pero funcionan de otra manera: se pueden abrir aparte, caben todas las que se quiera, no hay limitación. En mi caso me he encontrado más de una vez equilibrando el tamaño de los párrafos para componer la página, y más que eso buscando sutiles interacciones, tratando de que la foto redondee la información que la precede. El otro día (y por eso me he puesto a rumiar) di un pasito más. Me di cuenta (sí, lo sé, soy lento para estas cosas) de que podía crear un almacén ilimitado de imágenes en post independientes del blog, darles una fecha antigua para que no se vieran en pantalla y enlazarlas cuando el texto hable de ellas. Lo he usado una vez, para ilustrar un recuerdo, y me doy cuenta de que es un arma muy poderosa pero con más peligro todavía. Si a cada párrafo descriptivo puedo asociarle una fotografía, ¿cómo no hacerlo? Pero ¿cómo afecta eso al acto de lectura, qué queda para la imaginación?

(Me doy cuenta a medida que escribo de que esto es una nimiedad como una casa, si se acepta la comparación averiada; pero ya está escrito, así que lo cuelgo igual)

3 Comments:

Blogger Portorosa said...

Hace meses, ya después de mi inmersión en internet, me descubrí leyendo un libro, creo que de texto, con subrayados o palabras en otro color... y yendo automáticamente a pincharlas para ver la información ampliada.

Personalmente, enseguida encuentro excesivo el número de enlaces. Creo que depende de qué tipo de lectura buscas aquí; para algunas, muy pocos ya pueden estar de más. Me parece horroroso el típico post de un párrafo con 20 enlaces a otras tantas páginas, cada una de su padre y de su madre, y que no terminas de leer en la vida.

Un abrazo.

12:44 AM  
Blogger E. G-Máiquez said...

Aprovechando la oportunidad de revisión que da el medio, borraría el último párrafo. No es una nimiedad.

Muy interesante lo que cuentas sobre la mecánica de la escritura, ahora menos lineal, siguiendo a trompicones de cursor.

Y estoy de acuerdo con portorosa en que el exceso de enlaces es horroroso. Tienen que tener, para mí, una función en tu texto. Si es meramente por información, ahí está google, digo yo.

10:58 AM  
Blogger e-catarsis said...

Hola
Interesante post y reflexión que yo creo nos hemos hecho todos, para al final seguir haciendo lo que hacemos porque en mi opinión lo importante es decir aquello que quieres decir, desde luego prefiero un texto ( no me cuesta leer) que ir pegando saltos por los enlaces ( normalmente paso de ellos), porque lo que cada uno cuenta es exclusivo, los enlaces...la información...la encuentro cuando la necesito, pongo pocos enlaces, alguna vez algo de música y siempre unos tochos importantes ( de largos).

Un saludo...que pasaba por aqui

7:41 AM  

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