Sunday, September 10, 2006

Literatura femenina

Siempre he abominado de los libros para mujeres. En primer lugar no entiendo por qué a una mujer debería gustarle leer cosas distintas que a mí, y en segundo encuentro insultante (para ambos sexos) que los sentimientos y las relaciones (pues de eso parece que trata la distinción) se consideren campo del gusto y conocimiento de las mujeres; no hay una literatura masculina de tiros y puñetazos, o si la hay no se la considera digna de atención en ningún suplemento cultural. Además, me resulta incomprensible la ecuación (no enunciada casi nunca, pero implícita) según la cual para o sobre mujeres deben escribir otras mujeres, o como mucho homosexuales que por su condición (sic) estén más cerca del alma femenina. ¿No han leído a Tolstoi, Flaubert, Nabokov los que alegremente afirman tal disparate?

Estoy convencido de que bajo esa etiqueta lo que se esconde es una escasísima calidad. Concretemos: Rosa Regás es sin duda una mujer de buenos sentimemientos, acogedora y amable con su familia y amigos, pero no es un escritora; Elvira Lindo es una columnista chispeante y divertida, pero no tiene la menor idea de hacer una novela; Almudena Grandes puede creer que está muy buena, y e incluso convencer a otros de ello, pero el talento literario es algo mucho más objetivo y no se puede fingir; Fernando Delgado es un agradable locutor, y Antonio Gala uno de los conversadores más brillantes que he visto en acción, pero ninguno de los dos se separa mucho de la legendaria Corín Tellado en sus creaciones novelescas.

El tema se me ha planteado porque de un tiempo a esta parte vengo leyendo, sin premeditación alguna, libros extraordinarios escritos por mujeres. Jane Austen, que habló de dinero como nadie ha sabido antes ni después; las dos grandes damas japonesas Murasaki y Shonagon, tan iguales y tan distintas; Marina Tsvietaieva, una inteligencia incandescente, ironista de altura, tristísima; María Zambrano, que a veces se me aleja de puro sutil y vibrante pero a la que tengo que volver siempre; Willa Cather, sólida y altiva como una cordillera; Cristina Campo, intransigente en la exigencia, dueña de una prosa exacta hasta la crueldad; Djuna Barnes, equilibrista y alunada buscadora de imágenes. Estas mujeres hicieron gran literatura, y me gustaría reservar para ellas el título neutro de escritor o autor que en lengua inglesa sale sin violencia, porque lo que menos nos importa de ellas cuando las leemos, como cuando leemos a Stendhal, Sófocles o Poe es su sexo o lo que hicieran con él.

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14 Comments:

Blogger Màs pedante que vos. said...

Sabes tanto, pero noto tanta rigidez en tu forma de escribir. Tantas ganas de decir soy un groso lector, y vos? me importa un carajo este blog es para literatos como yo...Bello Bellisimo pero y...no dejas de superar el sofisma, el lugar comun de la literatura.

Sos tan rigido, se nota cierto aire snobista, me aburro con leerte pero a la ves solo segui porque se nota sabes muchisimo. Tendria otro par de cosas que decirte pero bueh ahi taremos hablando

8:51 PM  
Blogger Ignacio said...

En realidad tampoco sé tanto...

10:59 PM  
Blogger Joaquín said...

Cuanto más me sumerjo en los blogs, más me acuerdo del dicho clásico: el arte es largo y la vida breve. Aunque los blogs ayudan a formar (o confirmar) criterios. Gracias, y escribe como te dé la gana (ése es uno de los mandamientos de la blogosfera).

12:21 AM  
Blogger lola said...

Suscribo el post, Ignacio. Incluso en lo de andar leyendo literatura escrita por mujeres.
Quizá el único elemento común de las (generalizando, claro) grandes escritoras sea el refinamiento, y a la vez la persistencia, en la crueldad.

Entre las peninsulares, Mercè Rodoreda es considerada por muchos una escritora luminosa y casi dulce, enamorada de los nombres de las plantas y de las flores, seráfica. Pues bien, hay que leer "Mirall trencat". Es una novela de terror.

Lola

8:30 AM  
Blogger Ignacio said...

Esa novela, si no recuerdo mal, me la recomendó una librera italiana cultísima que había leído sin especial entusiasmo La Plaça del Diamant y me decía que esta era tutt'altra cosa.

9:36 AM  
Anonymous Bielka said...

Tsvetaeva o Tsvietaieva (como quieras), pero sin esa "s" traviesa que se te ha escapado.

De acuerdo contigo. Por cierto, la serie esa basada en una novela de Rosa Regás que protagonizó la Sardá ("Abuela de verano") era un asquito, toda llena de tópicos postmodernos y en plan muy "qué buena soy, qué maravillosa y qué solidaria y hay que ver el aguante que tengo".

Más pedante que vos, creo que usted no ha visto desenvolverse al espadachín Ignacio en otros ambientes. Tiene chispa, ironía y rapidez de movimientos. En el blog usa un estilo más literario y a veces complicado de leer si a uno le agotan las frases kilométricas que no dejen respirar, pero sabe usar muy bien distintos registros.

Bielka

10:39 AM  
Blogger Ignacio said...

Confieso que a Marina le puse las consonantes a voleo (con los acentos ni me atreví). Y ya que estamos, confieso que me he enamorado de ella, a primera vista. A ver si le escribo un post.

Bienvenido, Joaquín. He echado un ojo a su blog y le prometo una refutación de la tramposísima Prueba del Gordo G.K. sobre la existencia del inexistente. Un dñia de estos.

11:52 AM  
Blogger Joaquín said...

jajaja... Tu "contraprueba del inexistente" será bienvenida!!!

Saludos

4:00 PM  
Anonymous Anacrusa said...

Las Bronte, por favor, no te dejes a las Bronte, sobre todo Emily y Eulalia Galvarriato, la mujer de Dámaso Alonso y lo pongo porque ejerció toda su vida de ello, de mujer de... Una escritora sutil y magnífica, casi desconocida.

A veces, nos resulta pedante lo que desconocemos, en lugar de callarnos y aprender.

Ir a casa de otro a llamarle pedante, me parece de un pésimo mal gusto. Cada vez entiendo más los blogs que no admiten comentarios.

Gracias por dejarnos entrar en tu casa y contarnos tus cosas, Ignacio.

2:50 AM  
Blogger Ignacio said...

Gracias a ti por pasarte, A. No es que me haya dejado a las hermanas (que tienen calle en un polígono industrial aquí en Málaga, todo el día en boca de camioneros), ni que la lista pretendiera ser exhaustiva: hablaba de las que he leído en el último año, más o menos.

8:37 AM  
Blogger lola said...

Ignacio, yo había leído La plaça del Diamant, y casi fui obligada por unas amigas (regalo del libro incluído) a leer "Mirall trencat".
Ciertamente, es otra cosa. Si me dejais, os lo recomiendo de verdad.

Lola

9:12 AM  
Blogger Ignacio said...

Y si de escritoras pasamos a lectoras, no tenéis más que mirar en el enlace intitulado Espacio sobre Literatura, ahí a la derecha.

La incomparable CNP es un ejemplo vivo de inteligencia y cultura, de atención minuciosa y apasionada a la palabra escrita. Todo lo femenina que sea menester en su condición de peatona, pero en las antípodas de lo que podríamos describir como femenil en cuanto lectora.

9:28 AM  
Blogger Ignacio said...

Mejorando lo presente, claro. Y lo de peatona se lo debo a la Donna o mobilette.

9:29 AM  
Anonymous La incomparable said...

Mi femineidad se mide por adarmes en la vida real también... un poco de lápiz de labios y cierta coquetería a la que no sé renunciar. Por lo demás... cero. Peatona, a fe y a fuerza. Y encantada.

Mil gracias por la alusión Ignacio (bajada de pestañas agradecida). Totalmente de acuerdo (o más aún, paralelamente de acuerdo, yo también me he planteado lo que tú nos planteas) en el post, tu descripción de mí me mejora notablemente :-) Lo que alaba la imaginación que no lo empañe la realidad... Ni aquí, ni en Ferrara :-)

4:32 PM  

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