Tuesday, July 11, 2006

Así, no

Leo una viñeta de El Roto: Señor, si eres luz, ¿por qué tus representantes son tan oscurantistas?, y se me mete entre ceja y ceja que tengo que oponerme a esa fórmula tan extendida.

Primero, porque no es verdad. En un cierto sentido sí, son oscurantistas por definición en cuanto que aceptan una visión irracional del mundo. Pero apostaría tranquilamente las dos piernas a que no es eso lo que el fúnebre caricaturista quiere decir. Aquí se está acusando a la Iglesia más bien (a sus sacerdotes al menos) de ir por el camino de la oscuridad, de la tristeza y la represión, del mal en definitiva. Y eso es más falso que cierto, si hacemos un balance honesto y completo de sus acciones. De todas sus acciones, no sólo las que tienen que ver con el matrimonio entre hombres, que tal pareciera es su único campo de interés a juzgar por lo que se lee en la prensa española.

Segundo, y más importante, porque no es esa la cuestión. No se trata tanto de que la doctrina moral de la Iglesia sea en algunos aspectos disparatada, siniestra y enemiga de la felicidad (eso es meramente un síntoma, y de poco peso si consideramos tantos otros en que resulta razonable y positiva) como que está fundamentada en la idea peregrina, contraria a la razón humana y en el fondo maléfica de un dios personal y bondadoso. Ese es el punto decisivo, hacia este apoyo debería dirigir sus andanadas el ateo consecuente, porque es a la postre el único que importa. Si la noción del bien y el mal procede de la voluntad de ese hipotético individuo, poco importa el contenido de la doctrina puesto que podría ser otro cualquiera.

Cuánto más digno y orgullosamente humano resulta el chestertoniano doctor Savarin: aún cuando existiera ese Ser Supremo que invocáis, aunque fuese como pretendéis infinitamente sabio y bondadoso y todos y cada uno de sus preceptos se encaminaran a nuestro provecho, oponerse a ellos sería la primera obligación de quien quisiera ser digno de llamarse Hombre.

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