Saturday, June 24, 2006

Mediterráneo

Está muy buena, me dicen los que me cruzo de vuelta, ya arrebujados en sus toallas, y aunque mi termostato está graduado de forma diferente al del resto del mundo por una vez es cierto, meto el pie y no siento el latigazo helado subirme por el eje. Dos pasos más y estoy metido hasta la cintura. Grito, maldigo –pero esto es habitual en mí, un rito para animarme- sabiendo que sí, que me voy a zambullir. Miro hacia el horizonte apenas perceptible entre el negro brillante del mar y el negro mate de la noche sin luna y me dejo envolver.

Mar adentro, una soledad y un silencio resonantes, lujosos, que uno no creería tener a tiro de cuatro brazadas. Girándome hacia la orilla, los reflejos temblorosos de las hogueras que mueren a unos metros de mí, y en la playa, unidos en un rumor lejano, mis amigos: mujeres y hombres de edad mediana con distintos tonos de piel blanca (el mío es el grado cero) y cuerpos variadamente desmoronados (ellos) o soberbiamente mantenidos (ellas) pululan en torno al fuego con vasos de plástico en las manos echando medio ojo a sus criaturas inagotables, eléctricas, felices sin saberlo todavía. Los adolescentes, benditos, están en otras playas y otras guerras.

No hace dos días hice un comentario donde Jesús despotricando de la playa y el verano, y no es que quiera desdecirme. Probablemente, como ocurrió el año pasado, no vuelva a pisar la playa después de este baño iniciático. Pero en este momento perfecto, dejándome flotar en la oscuridad, entiendo que todo esto está arraigado en alguna parte de mi herencia sin que me importe saber si genética o cultural; que este modo de estar en el mundo sobre el que no quiero entrar en detalles pero que se reconoce fácilmente como mediterráneo es y será siempre el mío, y –qué carajo- que me gusta que sea así.

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4 Comments:

Blogger cb said...

¿De moraga en la playa? ¡Qué bien te lo montas! :-)

6:25 PM  
Blogger Portorosa said...

Muy apetecible, Ignacio. Debió de ser una buena noche.

Ahora bien, ¿tú sabes lo que es sentir un verdadero latigazo cuando el pie (por no hablar de otras zonas del cuerpo) toca el agua por primera vez?

8:19 AM  
Blogger Ignacio said...

Tengo un vago recuerdo cantábrico, sí. Tienes razón en términos absolutos, pero las sensaciones se miden en términos relativos: te puedo asegurar que yo encuentro este agua nuestra (que a otros les parece de bañera recalentada) intolerablemente fría seis días de cada siete.

1:25 PM  
Anonymous Francisco said...

"Nuestro deseo le quita al mar su cálido vestido antes de nadar sobre su corazón"

11:25 PM  

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