Friday, June 16, 2006

Ironía

A veces tiene uno que abrirse a la posibilidad de no ser el más sutil de la habitación. Ayer, en una mesa redonda, el presentador hace el elogio de un Ilustre Arquitecto presente: hoy que estamos en este su Palacio de Congresos podemos decir más que nunca aquello de "Por sus obras los conoceréis", y habida cuenta de que el edificio en cuestión es unánimemente considerado por profesionales y aficionados como un bodrio pretencioso mal copiado de cuatro revistas, se nos empieza a colar la sospecha de que haya algo de retranca en el discurso.

Cuando remata diciendo que el tal es un extraordinario ser humano y un señor de la arquitectura, y que esto lo dice (precisamente) una persona con quien lo une una intensa y vieja amistad concluimos que el presentador es un maestro de la restricción y la elipsis y aspiramos sólo a que nuestro aplauso pueda resonar en la clave irónica que se ha impuesto con tan desacostumbrada sutileza.

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2 Comments:

Blogger Bielka said...

Es tan sutil que pasa desapercibida la ironía, sí. Pero, si pasa desapercibida para una gran parte de la concurrencia ¿es ironía? Me refiero a que no sólo es la intención, sino la capacidad de causar el efecto deseado.

1:58 PM  
Blogger Ignacio said...

De hecho no estoy nada seguro de que fuera intencionado, porque no conozco al presentador del acto y como llegué tarde no sé nombre ni cargo.

Pero sería bonito que sí. En esta tierra de gañanes hace falta mucho de eso, ya habría ocasión en su momento de hartarse y reclamar franca llaneza.

(Y el caso es que es cero o infinito, porque si no era coña estamos ante un tipo al que le encanta el edificio -buf- y además considera que el mejor aval para un elogio no es la objetividad de la distancia sino la proclamación previa de amistad, lo cual diría mucho de la dinámica tú me das cremita yo me doy cremita con que se mantiene en marcha la vida pública en estas tierras).

8:56 AM  

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