Thursday, May 11, 2006

Títulos

Uno de los retos de llevar blogs es que hay que ponerle título a cada entrada. Cuando no pienso mucho en ello me salen solos, y por lo general son operativos, tampoco se pide demasiado. Pero para cuando sea realmente importante, para cualquiera de los libros que uno planea no-escribir, la búsqueda del título puede llegar a ser un dolor de cabeza casi mayor que el de la propia escritura. Antes no. En tiempos más sencillos se titulaba al libro de forma que quedara explicado el contenido: Vida y aventuras del caballero Tristram Shandy, Una investigación acerca de la naturaleza humana, Sonetos. La competencia, claro, era mucho menor, y el marketing no se había inventado aún: ahora en cambio sería suicida salir al mercado sin un gancho rápido y eficaz como la aspirina o una buena Uzi. Mirando alrededor (y haciéndome la pregunta de siempre: ¿cómo demonios se arreglan?) reparo en que hay una serie de trucos y es sólo cuestión de cogerle práctica.

Por ejemplo, unir términos incongruentes siempre da buen tono a un poemario:

Desenterrando escafandras
El arquitrabe impasible
La ineptitud de los berberechos

Para novelas generacionales es recomendable el estilo perentorio y directo*:

Sin vuelta atrás
Iros a tomar por culo vosotros también

Por el forro

*Se desaconseja en cambio la cita cultivada, especialmente si se trata del primer verso de un libro que es temario de bachillerato; ejemplo, Un carnívoro cuchillo, de F. Umbral

En las policíacas resulta estupendamente el tiempo futuro:

En silencio vendrán
Te esperaré despierto
Nunca sabréis cómo

Las colecciones de ensayos livianos conviene titularlas con refranes o frases hechas, a la manera de Bergamín o Trapiello:

La suerte de la fea
Con el mazo dando
La fuerza de las circunstancias


Para revistas de temática variada y vagamente cultural funcionan bien los términos especializados de alguna jerga profesional (a ser posible, que empiecen por a):

Ataurique
Acimut
Acedera


Las narraciones distanciadas y posmodernas suelen beber para sus títulos en el lenguaje de la ciencia:

Los estados de la materia
Homo ergaster
En ausencia de gravedad

Estas y otras fórmulas (cuya búsqueda propongo a mis tres o cuatro lectores) aseguran un éxito razonable y procuran tranquilidad mental al escribidor, liberándolo de la que tal vez sea su carga más pesada (porque al fin y al cabo lo de rellenar folios se hace solo).

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10 Comments:

Blogger Ignacio said...

Trasteando en los armarios me he encontrado esto que pegué en un foro de libros hace tiempo.

6:10 PM  
Blogger Er Opi said...

¿Los libros escribían, en ese foro? ¿Y qué contaban?

Abrazos,

Er Opi.

12:11 AM  
Blogger Jesús Miramón said...

La ineptitud de los berberechos, el sueño del erizo... dios mío ¡es verdad!

:-)

1:35 AM  
Blogger Ignacio said...

¡¡Anda!! Jaaaaaaa, jaa... te juro que ha sido sin querer.

10:01 AM  
Blogger Er Opi said...

Sin querer se mató un inglés... ;-)

(no te fíes, Jesús, no te fíes, que ya le conocemos)

Abrazos,

Er Opi.

12:14 PM  
Blogger Ignacio said...

Acabo de ver un blog que se llama "El percebe sigiloso"... juaaaaaaaaaaaaaaaa.

8:49 AM  
Blogger Jesús Miramón said...

This comment has been removed by a blog administrator.

8:26 PM  
Blogger Brian said...

El blog se titula así: Aduaneiros Sem Fronteiras

8:39 PM  
Blogger Er Opi said...

Hombre, Brian, estaba preguntándome por usted y pensando en mandarle a llamar por tenernos abandonados, que se le echa mucho de menos :-)

Un abrazo,

Er Opi.

1:07 AM  
Blogger Ignacio said...

Aduaneros sin fronteras: la genialidad, cuando aparece, tiene siempre ese toque sencillo, esa apariencia previsible a posteriori, esa sensación de que se nos podría haber ocurrido a nosotros.

Me quito el sombrero.

1:53 AM  

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