Tuesday, April 18, 2006

Para una campaña

Andalucía se define como realidad nacional... (de la propuesta del Parlamento Andaluz para la Reforma del Estatuto)
A la imbecilidad absoluta habría que enfrentar, como propone Berta callelarios, una inmensa carcajada. Una risa pantagruélica, irresistible, una explosión espasmódica acompañada de lágrimas oxigenadoras, un estallido que se renovara a cada mención de las ridículas reivindicaciones no solicitadas, un reventar como de ventosidad largamente contenida que persiguiese con escarnio por las esquinas a cada politiquillo que se atreviese a pedir el voto para el engendro acomodaticio, un descojone generalizado con preciso y desconsiderado señalar de dedos hacia quien se arrogase la inaudita pretensión de querernos enseñar quiénes somos.

Vamos a tener que votar, y cada una de mis células me pide a gritos que deposite a primera hora una papeleta nula y en verso y después coja un avión a cualquier ciudad hermosa y sombría donde se mee puertas adentro y se hable en voz baja, o si no al menos que me siente a olvidar el reinado de la estupidez a base de gintonics en el Balneario. Pero alguna vez hay que pintar la raya. Cuando llaman a tu puerta con una gilipollez la única respuesta de toda la vida es no, mire usted, no. Andaluz, este es tu referéndum: tu ocasión para estamparle a los tristes y a los tontos (a los tontos tristes) un No alegre, un No afirmativo, rotundo, cascabelero, un No con ecos de risotadas, el No desacomplejado y risueño de las muchachas guapas que saben cuándo y dónde decir que sí. Sólo por ver la cara que se les queda.

Y al día siguiente, con la carrerilla, seguir descojonándonos y diciendo que No. Hasta donde nos llegue el aliento.

Don Paolo, mucho antes

Y ya, bisturí en mano:
I , II , III , IV