Monday, March 13, 2006

Falacias

Quisiera uno a veces tener el sistemático encarnizamiento con que se enfrascaba sin ninguna necesidad Unamuno en el desmontaje de cada teoría peregrina que se topaba en revistas francesas, pero lo cierto es que a falta de paciencia y sistemática para ello (no de entendederas: hablo de estupideces evidentes, de parrafadas autocontradictorias, de falacias obscenas que cualquier alumno aprovechado de bachillerato puede detectar) no queda más remedio que fiarse de la experiencia y de algo que podríamos llamar lectura entrenada o más bien escarmentada. Las falsedades suelen traer un aire de familia en el vestir: vista una vistas todas, podríamos decir, así que por lo que a este no-escritor respecta es verlas doblar la esquina y salir corriendo hacia pastos más verdes.

En estos últimos tiempos (años ya, buf) circulan dos de esas falacias contumaces que, contra la optimista previsión de Arcadi Espada, no se deshacen al contacto con la luz, sino que persisten repitiéndose en voz alta contra toda racionalidad hasta convertirse en latiguillos que muchos, por pereza mental (no quiero creer que por incapacidad) adoptan como suyos. Van aquí unas someras indicaciones para desactivarlas de lejos.

La primera de ellas tiene una formulación aparentemente sencilla, con variantes de las cuales voy a elegir, por frecuente pero también por dañina, la interrogación agresiva: ¿Cómo se puede votar a un partido que nos metió en una guerra injusta? Es verdad, cómo se puede, ha de repetir el interlocutor -se supone- tocado en su fibra moral. La decisión del voto se excepcionaliza así por una emergencia moral: ya no se trata de quién lleve mejor los asuntos aburridos de todos los días, sino del Bien y el Mal (si yo fuera psicólogo buscaría por ahí, de paso, el oscuro atractivo de la fórmula). Pero no hay más que acercarse chasqueando las tijeras para que la tremenda intimación se haga pedazos. En primer lugar (y en estas operaciones de desmontaje importa el orden) el gobierno del PP no nos metió en ninguna guerra, cosa fácilmente demostrable puesto que España no fue en esos años a ninguna guerra. Y ya no hace falta segundo lugar, por supuesto, pero se podrían seguir dando tijeretazos por el gusto de darlos: la injusticia de esa guerra en particular está lejos de ser un hecho establecido; muchos opinan que fue justa, y para ellos no habría nada de malo, nada desde luego que impidiera el voto en la hipótesis, meramente teórica, de que el gobierno hubiera decidido entrar en ella. O, cortando al bies, y dado el carácter meramente testimonial del apoyo a una guerra ajena, ¿por qué supeditar el voto a algo tan poco relevante, por más en contra que estuviéramos?

Indíquense estos aspectos al convencido de la condición intrínsecamente belicista del PP (el partido de la Guerra) y lo verán despeñarse por los argumentos ad hominem o las generalizaciones baratas según las cuales todo, hasta incumplir el límite de velocidad, es guerra, y no criticar es lo mismo que apoyar que es lo mismo que bombardear porque lo que cuenta es la intención y esa se les ve en la cara. Y puede ser de bastante risa entonces recordar todos juntos la acertadísima caricatura que de Aznar se hacía en el guiñol: los amigos de los amigos de los amigos de los terroristas también son terroristas...

La segunda es la omnipresente teoría de la conspiración del 11-M, que por simetría vamos a formular en forma de agresiva pregunta también: ¿Vamos a creer la versión oficial que el Gobierno insiste en defender o la que está destapando día tras día El Mundo? Las tijeras, nótese, se ponen nerviosas, chasquean solas al acercarse a tan especiosa interrogación. Dos versiones, dicen, y sin embargo ninguna de las dos existe. Veamos: se acumulan desprecios contra una versión oficial del gobierno que yo todavía no he conseguido escuchar. El gobierno no se dedica a elaborar versiones de los delitos terroristas. Lo que hay es el auto del juez, basado en las investigaciones policiales. Y el gobierno, como no puede ser de otra manera, asume lo que diga el juez. En cuanto a la versión alternativa de alguna prensa... bien, habría que extender pero mucho el concepto de versión para que cupiera en él una construcción tan borrosa. El diario El Mundo lleva dos años martilleando con su historia de los agujeros negros sin reparar en que cada día que pasa se hace mayor el agujero central de su posición: no tienen una versión que ofrecer.

Cualquier investigador científico o policial está más que abierto a que le señalen hechos que no encajan en su teoría; así avanza la ciencia, de hecho, a condición de que se ofrezca una explicación alternativa que explique mejor el conjunto de datos. Y eso es lo que aquí brilla cegadoramente por su ausencia. En dos años (dos años) que llevan los periodistas de El Mundo acumulando ladrillito sobre ladrillito este modesto lector confiesa que no ha conseguido interpretar el edificio que con ellos se construye ni extraer de otros lectores más perceptivos o crédulos una descripción coherente: lo mismo es un golpe maestro de una ETA dotada para la ocasión de las habilidades de un Fu Manchú que una gigantesca conspiración de policías y jueces afectos en secreto al PSOE, y poco importa que ambas versiones (apuntaladas cada una por su propia amalgama de seudodatos) se contradigan encarnizadamente entre sí.

Señalen ustedes siquiera sea someramente estas debilidades de su postura a un creyente cualquiera, pídanle con el debido respeto que les explique qué fue en su opinión lo que ocurrió: reculará inmediatamente hacia la que me parece más nauseabunda de las posturas: Bueno, pero algo hay, dirán con gesto de profundo misterio. Insistan en enumerar las alternativas, a ver si consigue que se tengan en pie. Yo sólo pido (aquí la expresión mudará a santurrona) que se investigue. Como si hasta ahora la policía y el juez se hubieran estado tocando las narices. Como si tuvieran que esperar una orden para hacer su trabajo. (Aquí se recomienda tomar aire por la nariz y expulsarlo bruscamente por la boca semicerrada en bufido-pedorreta).

1 Comments:

Blogger Er Opi said...

Estas cosas, de verdad, me choca que haga falta explicarlas. Lo del 11-M hoy, en concreto, me ha superado, ha sido algo que me ha desbordado...

Abrazos,

Er Opi.

3:09 AM  

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