Monday, October 17, 2005

No del todo imitando al Arte

Se empeñó primero en hacer el papel de Julia Mottram para una mujer que seguramente no se lo merecía (en ninguno de los dos sentidos). A Julia al menos le gustaban los hombres, lo que nos hace más difícil en su caso descartar los escrúpulos como un mero pretexto.

Más tarde encontró un Charles Ryder más joven y del sexo adecuado a quien abrirle las puertas del paraíso como Sebastian Flyte hizo en Venecia aquel primer luminoso verano. Como para entonces tenía unos años más y el afán de autodestrucción no minaba, en apariencia, sus genes, el arreglo resultó razonablemente armonioso para todas las partes.

Lo cual viene a demostrar que en ciertas narrativas, como en ciertas matemáticas, el orden es importante.

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2 Comments:

Blogger Libertariano said...

No lo acabo de entender Ignacio, pero me encanta. Recuerdo la serie de Tv con placer, el libro no lo he leido.

Un saludo

3:23 PM  
Blogger Ignacio said...

Bueno, digamos que no lo escribí para que se entendiera.

Un placer verte por aquí.

8:21 PM  

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