Saturday, September 03, 2005

Placeres de la relectura

Una de las ventajas de hacerse mayor es que entiende uno mejor los libros. Desde el punto de vista de las vivencias esto es seguramente un lugar común: una vez se ha amado y perdido, visto cometer mezquindades, recibido regalos o reveses por igual inmerecidos, las historias de las novelas que se leyeron en la primera adolescencia se entienden de otra forma.

Pero quería comentar hoy un aspecto lateral del mismo fenómeno, o por mejor decir, un aspecto de fondo. Sucede que entre la primera y la segunda vez que leemos un libro, hemos estado en los lugares donde se desarrolla, y las frases descriptivas que la primera vez pasamos sin mucha atención nos encienden ahora lamparitas en la memoria. Ayer me hice con una edición inglesa de los cuentos completos del Padre Brown, a los que llegué por primera vez con catorce años, rebuscando en la biblioteca policial de mi abuelo después de agotar la obra de Agatha Christie, y que me señalaron el camino a tantas otras lecturas.

El comisario Valentin persigue a una pareja de curas que son Flambeau y Brown por todo Londres. Una y otra vez parecía, cuenta Chesterton mirando por los ojos del francés, que el autobús se había salido de la ciudad y se perdía en almacenes polvorientos y siniestras casuchas, y entonces de repente calles mayores bullentes de comercio, brillantes toldos rojos, casas respetables en torno a jardines vallados, hileras de farolas (It was like passing through thirteen separate vulgar cities all just touching each other). Y al final, en Hampstead Heath, esos senderos que dan vueltas en torno a masas compactas, sombrías de árboles (apenas un cabrilleo dorado en las copas) y en un último giro se abren a un atardecer imposible. Y yo entonces no, pero ahora, todo eso lo he visto. Y al leerlo, resplandece.

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4 Comments:

Blogger diego said...

Sí, al haber vivido más abrimos el libro y nos devuelve un fulgor que antes no tenía, le descubrimos cantos donde antes todo era romo, nos habla más alto y más claro, nos dice: "Sé que has estado acá y acullá, sé que has vivido. A ti vuelvo y en ti me fecundo."
Cerramos el libro y sonreímos.

1:05 PM  
Anonymous Roberto Zucco said...

Estoy confuso con el tema de las relecturas. Puede decirse que, con alguna ecepción, todavía no he empezado a releer con una cierta sistematicidad. Por una parte, creo que hay que hacerlo. Por otra, pienso que releer me va a quitar tiempo para seguir leyendo. Estoy en un dilema.

10:59 AM  
Blogger Ignacio said...

De lecturas sistemáticas líbranos señor...

Yo estoy ahora un poco obsesivo con leer en inglés todo lo que leí traducido. Lo cual significaría renunciar a cualquier otra lectura, o sea, un disparate. Habrá que seguir moviéndose a impulsos.

11:59 AM  
Blogger La donna è mobile said...

Pues vaya un auto-estrés, también.

12:02 PM  

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