Monday, September 19, 2005

Creciendo con HP

Hace un par de años me pilló en Nueva York el lanzamiento mundial del quinto libro de Harry Potter, y no pude reprimir el afán de ser el primero (afán rápidamente defraudado por la globalización: cuando llegué a España estaba también en todas las librerías, disponible para esos millones de niños que la reciente política educativa ha convertido en bilingües). Recién terminado el tocho, y sin nadie a mi alrededor con quien comentar, se me ocurrió meterme en unos foros ingleses especializados.

A la decepción que me había supuesto el libro (por razones de construcción de la trama que no hacen al caso) se añadió la de comprobar el grado de fanatismo acrítico (y el bobo sentimentalismo, pero eso era más de esperar) de los lectores. Cualquier incongruencia que alguno se atreviera a señalar era desdeñada sin someterla a la menor revisión: Rowling ya habría pensado en ello, al final todo encajaría.

El sexto libro lo he comprado con mucha menos ilusión, pero lo he cerrado contentísimo. Contra todas (mis) expectativas, la autora ha dado un golpe de timón a la historia, ha pelado hojarasca sin misericordia y ahora tiene el toro en suerte para un final épico y memorable. Con el nuevo entusiasmo volví a los foros, y los lectores me han sorprendido aún más.

Verán: el libro plantea una serie de incógnitas de alto voltaje, te deja intrigadísimo y con ganas de discutir alternativas. Por desgracia yo no he podido hacerlo, porque ya no admiten más gente, pero he disfrutado de lo lindo con unos análisis agudos, certeros y perfectamente razonados. Chicos de Pakistán, de Austria, de Venezuela, en un inglés más que correcto, exprimiendo todas las posibilidades, valorando matices psicológicos, coincidencias verbales, coherencias en los comportamientos pasados y futuros… y lo que es más sorprendente, incorporando intuiciones relacionadas con el oficio de la escritora, no con la trama en sí (no puede ser tal cosa, sería demasiado obvio; después de construir un personaje de tal manera durante años no va a dejarlo ir de esa forma…).

Me gusta pensar que HP y sus lectores han crecido juntos, y que estos adolescentes son ahora más espabilados, críticos y perceptivos que antes de empezar la aventura.

Labels:

2 Comments:

Blogger Helen Parr said...

Que gracias por tu visita a mi baticueva.

Llevo a todos lados en mi maletín naranja unos papeles : el museo Louisiana por el paseante invisible y Copenhague visto por Portorosa (ahora bien escrito), esperando a ser leidos en algún momento.......

(Cuando he leído HP he pensado Helen Parr)

7:22 PM  
Blogger Ignacio said...

No, que yo sepa no se puede.

De Lousiana, en teoría, me falta una segunda entrada, aunque claro, podrían ser diez o ninguna.

9:53 AM  

Post a Comment

<< Home