Wednesday, September 14, 2005

Anónimos

Como pueden ver en los comentarios de la entrada anterior, he recibido la visita de uno o dos anónimos insultantes. Es algo desagradable en extremo, y es algo que ni yo ni mis invitados tenemos por qué aguantar. Blogger ofrece la posibilidad de limitar los comentarios a los usuarios inscritos, y eso es lo que voy a hacer. En principio no deja a nadie fuera, porque siempre es posible hacerse con una cuenta de blogger aunque no abra ningún blog: algunos amigos, como Roberto Zucco, están ya usando esa posibilidad. Otros, como Gin, tendrán que hacer ese pequeño esfuerzo si quieren comentar. Os pido disculpas por ello.

Se podrá argüir que en la red todos somos anónimos, pero eso son ganas de jugar con las palabras. Sé quiénes son prácticamente todos los que comentan por aquí: leo sus blogs, comparto foro con ellos o los trato personalmente. Si alguno de ellos (cosa improbable) me insultara o se expresara de forma inconveniente yo podría pedirle cuentas.
Si alguien que desconozco comenta por primera vez, puedo remitirme a su blog y hacerme una idea. E incluso si no tiene blog y no es más que un nombre como el tal González, su identidad en blogger quedará al menos fijada; ningún otro podrá entrar usando ese nombre, y con él responderá de sus palabras.
Reitero las disculpas a los amigos sin cuenta en blogger, y termino con una advertencia. Es posible que en algún momento borre los insultos anónimos del post precedente, simplemente porque me desagrada leerlos e imagino que a mis invitados tampoco les gustarán. Si lo hago, ahórrenme por favor las disquisiciones sobre si es o no censura. Por supuesto que lo es. No me siento obligado a respetar el derecho a verter veneno anónimamente.

12 Comments:

Blogger Helen Parr said...

Pues no era tan difícil. Gracias a González ya tengo blog. Ahora hasta puede que me anime a escribir....

Que venía a disculparme: tenía que haber contado hasta 10 y callarme, sé perfectamente que ante estos seres hay que hacer oídos sordos y no entrar al trapo, pero me precipité. Lo siento, Ignacio.

Ah , y que te apoyo en la limpieza. Es como sacar la basura o quitarse los puntos negros. (Me refiero a que me parece completamente legítimo eliminar de la casa de uno cualquier elemento que le resulte desagradable).

12:08 PM  
Blogger diego said...

Me parece una buena decisión. ¿De dónde sale esta gente anónima, que te chafa la ilusión así, de un plumazo?
Ánimo, Ignacio.

12:50 PM  
Blogger Ignacio said...

No, si legítimo claro que es. Si digo arriba que es censura es para ahorrarme explicaciones sutiles con los expertos en cogérsela con papel de fumar: es censura, y me parece bien.

Si no lo borro será por digamos interés sociológico.

12:52 PM  
Blogger Ignacio said...

Gracias, Diego (nos hemos cruzado). Al parecer todo el que tiene una historia más o menos larga de convivencia e intercambios pacíficos y enriquecedores en la bendita Red tiene que asumir la carga de estos extraños seres frustrados que se alimentan de su propia bilis.

12:54 PM  
Blogger Er Opi said...

Leñe, he visto a Gollum en su última frase.

Abrazos,

Er Opi.

2:52 PM  
Blogger La donna è mobile said...

A mí es el pisoteo lo que me revienta. El pisoteo de lo que ha sido. Un desconocido no sabe qué es el Pabellón, ni quien es Helen Parr, ni yo ni usted. No sabe nada de la fiesta ni de pijos ni de muladares. Un desconocido suyo, alguien que haya tenido usted a su vera alguna vez y en el peor de los casos, alguien que haya sido amigo suyo personal, sabe perfectamente que ha tenido que meterse detrás de un burladero para soltar un graznido, y eso, afea. Afea y mucho. Porque vamos a ver, ¿qué necesidad hay, después de desaparecer, de volver a sacar la cabeza? ¿Qué necesidad hay de ir sincerándose con la gente continuamente? Oye, eres tonto. Oye eres tonto es tan ridículo y gratuito de decir y recibir como oye eres alto, con el agravante de que éste último, daña. Con lo cual tenemos a un siniestro justiciero de la vida, mal educado y dañino. Vamos, lo mejor que da la vaca. Con lo poco que cuesta callarse que es lo que hace todo el mundo —a pesar de los flagrantes ataques contra la vergüenza que se ven por ahí a manos llenas—, o decir, oye, soy yo, fui amigo tuyo, y hoy me quiero cagar en tus muelas. Dame pista. Y hala, dejarlo todo ahí, pero clarito, con antecedentes, que se vea, a la vista, de dónde sale y dónde va el pisoteo. El tumor. Aunque salga de un puñetero nick, caramba. Pero clarito, cla-ri-to. O punto en boca y sanseacabó.

(La culpa es de Helen Parr...)

5:22 PM  
Blogger Helen Parr said...

(En realidad toda la culpa es de una tal Morelita que es la que tuvo la feliz idea de la fiesta erótico-litúrgica.)

6:03 PM  
Blogger La donna è mobile said...

¿Esa? La peste de la red. Lo peor.

6:24 PM  
Blogger Er Opi said...

Según versiones, no crea...

1:46 AM  
Blogger Ernesto said...

Respaldo tus comentarios respecto a los estúpidos anónimos. Y tu decisión de barrer la casa. La estolidez y la mala educación son las más desagradables plagas de este mundo y, claro, se reflejan en el "espejo" de la Red. Te seguiré leyendo (aunque, a menudo, no comente) con el placer de siempre y, ahora, con la tranquilidad de saber que no volverá a haber "sorpresas" indeseables. Ánimo, Ignacio. Un abrazo.

4:04 AM  
Blogger Portorosa said...

Un abrazo, Ignacio.

1:54 PM  
Blogger La Oruga said...

Bisou!!
... y el esto, al carajo ;)

3:51 PM  

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