Wednesday, March 23, 2005

Certeza

Lo estamos viendo ahora con la polémica sobre esa pobre chica, pero ocurre siempre. Los padres quieren mantenerla enchufada a una vida artificial, el marido quiere desconectarla; unos y otros tienen las mejores intenciones, unos y otros actúan movidos por el amor. Es una cuestión complejísima, en la que entran en conflicto los valores más importantes. Yo no sabría qué decidir si por una inconcebible casualidad recayera en mí la decisión; creo que no hay una respuesta acertada, que se trata de elegir y pechar con lo elegido. Compadezco (porque imagino su angustia) y respeto (porque veo que dudan, porque no se hacen dioses) a los jueces que asumen ese terrible deber.

Y sin embargo ahí están esos otros: día y noche, llueva o truene; con sus pancartas ridículas y sus grotescas demostraciones de dolor, como si no les doliera infinitamente más a los parientes de uno y otro lado. Armados de libros sagrados o de principios no menos venerables. Unos a favor y otros en contra, pero todos poseídos de una certeza que a mí me parece monstruosa: ¿qué les mueve? ¿en nombre de qué se creen con derecho ya no a opinar, sino a gritarle a la cara su odio a un padre destrozado, a un marido que ya no entiende la vida?

3 Comments:

Blogger La donna è mobile said...

La hija de una prima hermana mía, mi prima, tiene 18 años y está a punto de ser madre. Hija única, monísima, ojito de su madre, estudiante en la universidad con unas notas de escándalo, con todo por delante, a sólo una pastilla de salir del paso...decidió que quería tener el bebé, y muchos, siguiendo indicaciones de sus desesperados padres, estuvimos tentados a charlar con ella, a abrirle los ojos, a decirle ésto, aquéllo, aprovechándonos de la influencia que podríamos ejercer sobre ella. Pero...

imaginé que llegaba a convercerla y que se quedaba sin su hijo. Después imaginé que su vida continuaba por los cauces normales y que seguía viviendo convencionalmente hasta llegar a una buena edad, o una edad recomendable para ser madre, e imaginé que entonces no conseguía quedarse en estado. Ahí decidí no hacer nada.

La vida hay que encararla como viene. Jamás me pondría a la puerta del hospital para criticar una u otra actitud. Y por supuesto la única opinión que respetaría sería la de propia enferma, si tiene capacidad legal para verterla.

Es muy difícil meterse en el pellejo de quienes tienen un gran problema entre manos.

4:28 PM  
Anonymous Gin said...

Es que nadie debe meterse en el pellejo de nadie, tenga un problema grave, mediano, o leve. Nadie tenemos derecho a opinar sobre las vidas ajenas (y esto incluye decisiones, elecciones, gustos, etc., o sea, todo) y mucho menos si se trata de seres cercanos y queridos que vayan a tener en cuenta nuestras opiniones.
Ésa es mi postura. Como siempre, personal e intransferible.

8:38 PM  
Blogger Aldebarán said...

En la película "Mar adentro", al personaje central llega a visitarlo una muchacha que intenta convencerlo que siga viviendo por tales o cuales razones.
Él le contesta algo así como que por favor no le juzgue, por lo menos no en su propia casa.
Eso me pegó bastante. ¿Porqué debemos juzgar a los otros desde "nuestros" esquemas? ¿Quién nos dice que son los "mejores"?
Otra cosa es que estemos o no de acuerdo con sus resoluciones que tomen las personas en esas difíciles situaciones.
De veras que nos es fácil (yo me apunto primero) ir por la vida poniendo etiquetas de "bueno" y "malo"

Bien, hasta acá, que ya comencé a desvariar.

Saludos

6:51 PM  

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