Friday, February 04, 2005

Comentar un cuadro, II
Claude Monet, Ice Flogs (1890) Metropolitan Museum of Art, NY

Da un poco de vergüenza decir, por obvio, que la pintura hay que verla en realidad, que las reproducciones sólo sirven para hacernos una idea. Pero es que en este caso es especialmente cierto. Las sensaciones que este cuadro provoca a quien se le pone delante se pierden completamente sobre la lámina.

La primera mirada descubre un lienzo casi completamente blanco; uno siente que se encuentra ante un ejercicio virtuosístico de modulación, un tour de force sobre la gama más reducida posible. En seguida el ojo tiende a acercarse, a buscar el truco: ahí están las pinceladas minúsculas, vibrantes, y en cada racimo de ellas, apretados pero perfectamente distinguibles, los rosas, los verdes, los pardos que desaparecen de nuevo a poco que desenfoquemos, y entonces otra vez esa extensión fluctuante: blanco gris, blanco crema, blanco marfil, blanco lienzo (porque descubriremos que el pintor ha dejado partes sin tocar, pidiendo prestado el gesto a la lejanísima acuarela).

Pero también encontrará el ojo, en ese ir y venir magnetizado, que las vagas formas pardas (unos árboles y su reflejo, tal vez un vallado) configuran un cañamazo topológico de asombrosa solidez, que esas dos mínimas placas flotantes inducen una horizontalidad tan rotunda como los dameros de los suelos renacentistas. Apoyado (como en sus catedrales de luz cambiante) en un dibujo de hierro, Monet no está sólo jugando con la luz: está construyendo un lugar, un aquí y un ahora irreemplazables.

La pintura no es otra cosa que un combate interminable con la realidad, y aunque ésta siempre se acabará escapando, aquí podemos verla contra las cuerdas como pocas veces ha estado. Después de esto, como hizo Richard Strauss concluida su Elektra, Monet soltará a su presa, la depositará con delicadeza en el suelo y se perderá tranquilamente en el laberinto de reflejos y brillos sofocados, en la atmósfera delicadamente pútrida del estanque de ninfeas. Para otros quedará la demolición del universo. Con Claude Monet asistimos a su despedida, no por darse en tono menor menos grandiosa.

La tentación romántica tiene sus peligros: el artista como un titán que bracea en la oscuridad, sobrehumano pero impotente aún, atisbando aquí y allá fogonazos de luz divina... si buscamos eso nos sentiremos injustamente decepcionados. Monet se nos aparece por el contrario dueño de una seguridad desconcertante para un hombre que trabaja en el límite. Hay algo casi malévolo en la manera de llevar su apuesta hasta las últimas consecuencias con las riendas tan bien sujetas. A los abismos, pensamos, habría que asomarse con un poco más de pathos, no con la raya del pantalón perfectamente planchada.

Pero miremos alrededor: ¿no nos resultan ahora inanes los demás, prescindibles como ejercicios académicos para señoritas? La gran pintura -y ese un problema grave de los museos nacionales- aniquila a la mediana. Los efectos de luz cabrilleante, los contornos difusos, los puntitos de color, las carnaciones rosadas de sus contemporáneos quedan reducidas a un juego pueril. Habrá otros mundos, sin duda, pero mientras nos encontremos dentro del campo de fuerza de un Monet (de un Vermeer, de un Cezanne, de un Morandi) la existencia se organizará según sus reglas y creeremos ver cifrado el universo en esas pocas pinceladas.

Con su displicente solvencia técnica, con la absoluta falta de complacencia que distingue a los artistas verdaderamente importantes, Monet nos coge de las solapas y nos enfrenta a un grado de realidad que difícilmente podemos soportar. Y entonces entendemos: somos nosotros los que braceamos desacompasados al borde del precipicio, a los que se nos encoge el estómago al vislumbrar aquí y allá fogonazos de luz. Delante de cuadros como éste uno se da cuenta más que nunca de que el gran arte es cuestión de vida o muerte. Y no es para todo el mundo. Porque duele.

1 Comments:

Blogger Ignacio said...

Esto es de archivo, y la mitad de mis lectores lo conocen, pero ahí queda, por si gustan.

11:30 PM  

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