Sunday, January 23, 2005

La necesaria modestia

Me gustan mucho los diarios de Andrés Trapiello; me dicen que sus novelas no valen mucho, no sé... en cualquier caso creo que ha encontrado un vehículo perfecto para él en estos dietarios que muchos han leído por el cotilleo y los personajes apenas disimulados tras las iniciales, cuando en realidad es lo de menos.

Le leo hoy una reflexión que bien vale para esto de los blogs:

Lo mejor de los diarios es que están escritos por nadie, porque siendo alguien hay que serlo mucho para poderlos sostener. Imaginemos que estamos hablando entre nosotros, cuatro o cinco, alrededor de una mesa, en una benefactora penumbra, benévola para todos. De pronto, en la trastienda del universo, alguien da a un interruptor y se encienden focos poderosos. Se halla uno en un escenario y le escuchan las naciones, el presente y la posteridad con igual atención. En un cuaderno comprado en el Rastro por cuarenta pesetas puede uno anotar lo que quiera con palabras que saldrían huyendo si se vieran conducidas a la lápida de mármol.

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