Sunday, January 09, 2005

Catálogo de envidias, V

No es sólo necesario respirar con la frase, dejarla crecer desde dentro, dotarla de vida propia de manera que tras el empujoncito inicial camine sola y por sus pasos:

Todo ello vendría a ser, pues, como a manera de un sistema circulatorio, en que el flujo diastólico de las grandes arterias sólo mantiene a pleno rendimiento su potencia propulsora si hasta los más pequeños vasos capilares le devuelven, en el reflujo sistólico, la totalidad del aflujo recibido, de tal modo que cualquier merma de volumen en la sístole de esos últimos vasos capilares iría debilitando la capacidad de devolución de los inmediatamente superiores, y así sucesivamente, deteniendo de abajo arriba la actividad circulatoria del entero sistema vascular.

No basta con lograr esa asombrosa asimilación de continente y contenido en que la arquitectura verbal evoca de algún modo nada directo pero perceptible la figura descrita, demostrando que el estilo donde reside de verdad es en la sintaxis. Hace falta además el desapego, la firmeza de pulso, la magnífica desvergüenza de marcarse este desplante refitolero, castizo, españolísimo:

Sin duda esta figura, como casi todas, ha de hacer agua por alguna parte; yo ahora no sé por cuál, pero acéptese con las reservas oportunas o dése por no dicha.

Don Rafael Sánchez Ferlosio, ¿quién sino él?

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