Thursday, July 15, 2004

Orgullo, también

España-Italia, IV
En una novela histórica… rara, un pintor que para el caso podría ser Velázquez le escribe desde Italia a su rey, que para el caso podría ser Felipe IV:

Olvídate de todo. De verdad, déjalo. No me puedes entender porque nunca has
salido de ahí, pero si vieras esto se te cae el alma a los pies. (...)

Vinimos a Italia… ya sabes a qué, pero cuanto más miro, más busco, más me fijo, más triste me pongo y sabes que no es por mí.Yo no soy Palladio, ni Sangallo, ni Rafael, y tú nunca tendrás lo que anhelas. Podría describirte las villas florentinas y romanas con tanto detalle que te echarías a llorar; los palacios de Urbino, Vicenza y Mantua. Roma. No es la pompa, créeme; no es el esplendor, ni nada que se le parezca. Es una belleza que asusta, como lo hace a veces la noche. No tenemos suerte, Felipe. Podría sugerirte que derribemos el Alcázar y hagamos algo nuevo. Sólo necesitas a Bernini, Borromini y Cortona. (…) Hace poco me dijo un pintor que prefería ser mendigo en Roma que caballero en madrid. ¿Qué quieres que le responda?
No sé, esto es cierto y lo he sentido cada vez que he estado allí, y sobre todo cada vez que he vuelto. Somos incapaces de belleza, de armonía, de cualquier placer organizado. Pero también Nooteboom tiene razón, esa intensidad áspera y decisiva, ese ponerlo todo en cada apuesta, esa falta absoluta de medida nos redime.

...y además me da rabia la falta de orgullo que pone el autor en boca de un tío que con dos pinceladas en una bocamanga borra del mapa toda la pintura anterior.

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