Wednesday, May 12, 2004

Un sevillano en Vigo

El otro día, conferencia de Guillermo Vázquez Consuegra sobre sus últimas obras en frentes marinos. Me quedo (nos quedamos todos) impresionado con su trabajo en Vigo, una operación a base de gestos poco llamativos, de esas que en plano no dicen mucho pero convencen y seducen en la realidad material (que es el único lugar donde la arquitectura existe).

En uno de los extremos (Plaza de la Estrella) coloca un volumen que casi no es un edificio, apenas un par de quiebros para acompañar y absorber la herida que provoca la embocadura del túnel. Esta pieza, en la voluntad de marcar una visual hacia el paseo, le proporciona la excusa para jugar la arriesgadísima carta formal de los ángulos muy agudos, resuelta con naturalidad pasmosa.

En el otro, el paseo simplemente se pliega en una loma-mirador que cobija un edificio escondido. En medio: poco volumen, soluciones sencillas e ingeniosas para las instalaciones que asoman del subterráneo, atención a las texturas y los colores del lugar. Camelias, sauces, unos preciosos caminos de losas, pérgolas cuya elegancia consiste en dejarse ocultar por la vegetación, y sobre todo el fantástico granito local, en despieces estudiados con encarnizada precisión.

Aparte de la admiración y las lecciones profesionales, intento sacar conclusiones aplicables a nuestro Plan del Puerto:

-Que la mirada del forastero casi siempre ve las cosas con más claridad por llegar libre de prejuicios y apegos. No hablo sólo de una certeza expeditiva en los planteamientos que está vedada al lugareño; creo incluso que G.V.C. ha sido más sensible a la luz y la atmósfera gallegas de lo que lo habría sido un gallego.

-Que aquí ha habido una apuesta por la arquitectura de calidad, que el ámbito completo lo ha controlado un sólo profesional con apoyo político firme y que se ha hecho desde la ciudad, sin que el puerto pueda permitirse marcar las pautas fuera de lo suyo propio. Tres condiciones que en Málaga han faltado y van a faltar. Y se nota.

-Que si Vigo puede hacer dos kilómetros de túnel junto al mar, no hay ninguna razón para que Málaga, quinta ciudad del país y cabeza del boom inmobiliario, no pueda plantearse soterrar el Paseo de los Curas. Es francamente ridículo.

-Que nuestro trabajo no debería ser otro que localizar a los buenos, contratarlos y dejarlos trabajar. Es socorrido echarles la culpa a los políticos, pero tal vez no se ha sabido transmitir eso desde abajo, tal vez nadie ha sido capaz de renunciar a meter baza. Sigo pensando que no es tarde, pero el hecho es que la ciudad no está preparada para un borrón y cuenta nueva después de tanta espera, así que seguiremos adelante con la chapuza.

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