Friday, May 28, 2004

Patrimonio


Estoy viendo en la tele la escena del transatlántico en Amarcord. Una maravilla tan absoluta no puede pertenecer (sólo) a Fellini, como las Bodas no son sólo de Mozart. En esos momentos privilegiados está, cristalizado de alguna forma, lo mejor del ser humano, y por tópico que sea no puedo dejar de pensar que eso y sólo eso es lo que podremos presentar ante los tribunales superiores -cósmicos, divinos- que vengan a decidir si merecemos o no la pena.

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