Tuesday, May 04, 2004

Casualidades

Ayer, leyendo a Gombrich sobre los historiadores del Arte y la Cultura, y la noción generalizada entre ellos de que la Historia es un proceso ascendente:

Es bien sabido que Hegel deseaba construir estos fundamentos sobre un sistema metafísico que, según él, se había desarrollado a partir de las críticas de Kant sobre la metafísica. Pero lo que resulta más relevante para el presente contexto es más bien el retorno de Hegel a las tradiciones de la teología. (Desde luego, su teología debería ser calificada como herética.)


Y pocas horas después, Cioran, en un contexto totalmente distinto:

Atribuir al proceso histórico una significación, incluso si se la hace surgir de una lógica inmanente al devenir, es admitir, más o menos explícitamente, una forma de providencia. Bossuet, Hegel y Marx, por el hecho mismo de dar a los acontecimientos un sentido, pertenecen a una misma familia, o por lo menos no difieren esencialmente entre sí, ya que lo importante no es definir, determinar dicho sentido, sino recurrir a él, postularlo.

Soslayando la irónica puntualización que un providencialista haría sin duda (que todo, incluso una secuencia de lecturas que yo creo aleatoria, forma parte de un Plan), diré que más bien uno se encuentra lo que previamente tiene en la cabeza. Y que no puedo estar más de acuerdo con ambos ilustres escépticos: la raya no la traza la creencia en dios y la inmortalidad personal, sino la fe –que es siempre, en el fondo, previa a la construcción mental- en el Futuro.

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