Tuesday, May 04, 2004

Autobiografía

Nuestro comportamiento estaba determinado desde el primer momento por una disposición, aunque ambos lo ignorábamos; estaba determinado por unas demostraciones ridículas, primitivas y en absoluto necesarias de caballerosidad falsa y de romántica generosidad mutua. Nadie sabía lo que había en el interior, ni siquiera nosotros mismos, pero ese comportamiento interior no dependía de la voluntad.

Sandor Marai, Confesiones de un burgués

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