Wednesday, March 10, 2004

A la manera de…

Hablaré de Rumaiqiya, ciudad que tiende bajo el agua del río el ritmo naranja verde rosa de sus fachadas, las palmeras del paseo cuajado de luces al atardecer, las grúas del puerto abandonadas como esqueletos prehistóricos.

En los días claros, el milagro de la luz despliega más allá de la divisoria de agua un duplicado fantasmal en su nitidez invertida; cada temblor, cada repentino cambio en la dirección del agua deja por un momento su huella de difumino en la ciudad doble alzada al cielo. Agarrados a la barandilla del puente, los melancólicos habitantes de Rumaiqiya gustan de imaginar extrañas historias que transcurren boca arriba. A veces sucede que alguno, arrebatado por el ansia de una vida distinta, se suelta de la barra para dejarse ir hacia arriba, más allá del agua.


Lo escribí hace unos años, en la primera página de Las ciudades invisibles, de Italo Calvino, para regalárselo a M. (la idea de la ciudad boca abajo la había tocado ya en otra parte, pero esto salió fluido, del tirón). Guardé el borrador, y leído ahora me sigue gustando mucho.

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